Evaluación basada en estándares. ¿Solución o nuevo problema? – Primera parte

9 Dec

En inglés se lo llama Standards-Based Assessment y se lo podía definir como un sistema de evaluación que tiene su razón de ser en el proceso de aprendizaje del alumno más que en la nota resultado de la evaluación misma.

A través del uso de este sistema se le da al alumno más información sobre su proceso de aprendizaje, durante el mismo y no al final de una etapa. La identificación de áreas específicas dentro de una disciplina y el uso de rúbricas le permite comprobar su grado de dominio de cada área a lo largo del curso, y le da la oportunidad de ser reevaluado por medio de ejercitación adicional o de reuniones con el profesor. La reevaluación se ofrece para que el alumno tenga la oportunidad de practicar o reaprender un concepto y demostrar que lo ha internalizado.

Este año decidí implementar este sistema en una de mis clases de ELE y llegué a la conclusión de que si bien concuerdo con los principios, la aplicación en sí no es tan fácil como parece.

De entrada, hay que pensar en qué se va a evaluar específicamente y cómo se va a evaluar. En principio, creí que podría simplemente pasar de las cinco categorías en las que venía concentrándome desde hace unos años (1. participación y trabajo de clase, 2. proyectos y presentaciones, 3. tarea, 4. pruebas y quizzes, 5. examen trimestral) a centrarme en las destrezas (comprensión auditiva, comprensión lectora, expresión oral, expresión escrita) y además incluir aspectos actitudinales (comunicación y preparación).

Posteriormente, dividí cada categoría en cuatro niveles (1 (mín.)-4 (máx.)) y a cada una le asigné un descriptor. Para diseñarlos me valí de recursos tales como los criterios del College Board AP Spanish Test, How to Grade for Learning de Ken O´Connor y la ayuda de mis colegas. Empecé entusiasmada, pero a lo largo del trimestre me encontré con numerosos cuestionamientos por parte de mis alumnos, quienes están acostumbrados a una escala más tradicional: A-F, 100-0%. Percibían una gran diferencia entre un 3 y un 4 puesto que correlacionan un 3 con un 75% y un 4 con un 100%, así que creían que sus notas recibirían un gran impacto fuera cual fuera la dirección que tomaran. En la escala que utilizaba con anterioridad los porcentajes ofrecían la siguiente correlación:

A: 93-100%, A-: 90-92%, B+: 87-89%, B: 83-86%, B-: 80-82%, etc.

En la escala de 1 a 4, intenté no pensar en porcentajes, aunque era inevitable que las notas terminaran por promediarse para poder incluirse en los analíticos, y encajar en el sistema global. Esto trajo a colación más preguntas por parte de los alumnos y un cuestionamiento propio sobre la utilización de una escala diferente.

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Manzanas con manzanas

27 May

O Apples to Apples, como se lo conoce en inglés, es un juego de vocabulario que se puede adaptar al contexto de enseñanza de ELE o cualquier otra lengua en la que en principio, se puedan combinar adjetivos y sustantivos.

Lo estoy implementando en una de mis clases con el vocabulario que mis alumnos van a aprendiendo a lo largo del año. En primer lugar preparo tarjetas rojas y verdes, sin ninguna leyenda. Las reparto y les pido a los chicos que escriban un adjetivo en cada tarjeta verde y un sustantivo en cada roja. Asigno una unidad por alumno o grupo para evitar la duplicación de palabras y una vez que han escrito en una determinada cantidad de tarjetas, por ejemplo, diez adjetivos y y diez sustantivos por grupo, las recojo. En algunos casos, los chicos preguntan si pueden escribir la palabra en su L1 al dorso de la tarjeta. Les digo que pueden optar por escribir la traducción, hacer un dibujo o escribir un ejemplo que los ayude.

Una vez que tengo todas las tarjetas, pido un voluntario que quiera dirigir el juego y reparto 7 tarjetas con sustantivos por persona o dúo – según el número de tarjetas y alumnos –  y les indico que no se las pueden mostrar a otros. El voluntario elige un adjetivo y se lo muestra a toda la clase. Cada grupo escoge el sustantivo que se combinaría de la forma más original con el adjetivo expuesto y se lo entrega al voluntario. Éste recoge todos los sustantivos y los va mostrando de a uno. Al final elige cuál es la mejor combinación. El grupo elegido gana.

Si se quiere continuar, se reparte una tarjeta más por grupo para que siempre tengan siete. Se juega el tiempo que el profesor estime adecuado. A los chicos les gusta y los ayuda a retener vocabulario. En mi clase, les permito usar el diccionario mientras juegan.

Por último, es mucho más fácil si los chicos conocen las reglas de antemano ya que pueden dirigir el juego ellos mismos, y el profesor puede asumir un papel de supervisor, asistente o moderador.

Este juego puede variarse aún más si se incluyen verbos o se invierten los papeles y se muestra primero un sustantivo en vez de un adjetivo. El número de tarjetas se incrementa a medida que avanza el curso.

Prueben y me cuentan, y si tienen algún comentario o idea genial, ¡no duden en compartirlos!

Saludos,

ComunicArtes

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Choque cultural

20 May

Hace un mes estuve en Guatemala como profesora acompañante con un grupo de alumnos y un colega, quien organizó el viaje. Fue una experiencia fantástica. Entre otras cosas maravillosas, tanto los chicos como los adultos llegamos a interactuar con gente del lugar y eso nos permitió darle un primer vistazo a otras formas de vivir y otras maneras de pensar. Es muy curioso (y una lástima) que muchas veces, desde el extranjero, se generalice a América Latina. Hay tanta diversidad. Es increíble.

Pero me estoy yendo de tema. Guatemala surge en esta entrada porque en una de las reuniones que involucraba a nuestros alumnos y a jóvenes guatemaltecos – precisamente el último día - se iba a hacer un intercambio de regalos. Parecía algo simple: intercambio, agradecimientos, saludos. Sin embargo, fue muy difícil para nuestros alumnos comprender el código cultural a pesar de haber conocido a los otros jóvenes unos días antes. Reaccionaron muy tensos al acercamiento físico, a los apretones de manos, a los abrazos, y ni qué hablar de algún beso afectuoso. Era como si no supieran cómo tenían que interactuar, como si las destrezas sociales hubieran sido, en algunos casos, inexistentes. Ahí me di cuenta de que los chicos no estaban preparados para lo que, desde mi punto de vista, era lo más obvio.

En retrospectiva, cabe mencionar que el viaje no fue organizado con el objetivo de profundizar en conocimientos de ELE o lograr una inmersión cultural, sino más bien concentrarse en servicio a la comunidad y algo de turismo, así que no debería sorprenderme de que hubiera ocurrido semejante choque. Sin embargo, esta experiencia me lleva a hacerme varias preguntas. ¿Qué tan conscientes somos los profesores de la importancia del componente cultural?  ¿Qué tan preparados estamos para comunicarlo? ¿Qué tan expuestos han estado los profesores no nativos como para enseñarlo? ¿Se le da importancia?

Es fácil ver cómo la información que aparece en la mayoría de los manuales – al menos los de edición norteamericana – queda incompleta. Habrá artículos sobre los diferentes países, datos, fotos, curiosidades, pero lo que queda retenido se mantiene a nivel intelectual, y en la mayoría de los casos nunca se transforma en vivencia. Y si no se vive, no se puede llegar a entender. Cabe preguntarse entonces, ¿qué tipo de formación estamos dando? ¿Qué estamos valorando? ¿Qué es lo que importa?

Hasta la próxima,

ComunicArtes

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Fotos y blog

6 May

Hoy voy a empezar por contar cómo estoy utilizando algunas de estas herramientas en clase con adolescentes. En el contexto educativo en el que me muevo todos mis alumnos tienen la suerte de vivir inmersos en la tecnología y prácticamente todos están familiarizados con flickr y/o blogspot.

Primer intento: con alumnos de segundo año de ELE. Trabajamos con el tema de la gastronomía y posteriormente, los viajes de estudio. La modalidad fue la misma: en cada caso, les pedí que eligieran una foto (de la cena de la noche anterior, del viaje que hubieran hecho), que la colgaran, le dieran un título en español, escribieran su nombre y un luego un comentario. Más tarde, iban a comentar fotos de otros compañeros.

La actividad salió bien. Se sintieron motivados y todos tenían algo para decir por lo que la comunicación era real. Se divirtieron. Para evaluar la actividad diseñé criterios que incluían categorías tales como “sube la foto antes de la clase” hasta “escribe 3 comentarios como mínimo”. La corrección de la actividad hubiera sido más fácil a no ser que cada alumno estaba usando una computadora diferente, y los cuadros donde redactaban sus textos mostraban diferentes dimensiones. Yo no había reparado en eso cuando preparé la actividad. Mi exigencia de escribir “3 renglones por comentario” resultó finalmente en un mayor o menor número de oraciones y palabras por alumno, y la corrección se complicó un poco ya que los alumnos se guiaban por lo que veían en la pantalla. En un futuro próximo será necesario refinar los criterios y para esta actividad en particular, establecer una extensión mínima en número de palabras.

El trabajo del blog ha salido algo mejor. En principio fue creado para ser utilizado por alumnos de cuarto año de español para comentar la lectura de El principito. Yo proponía un tema y ellos comentaban. En principio, exigí sólo participación; luego, un número de oraciones como mínimo. La actividad, sin embargo, no llegó hasta ahí nomás. El siguiente paso será editar los comentarios que ya están colgados. La única contra de blogspot es que no se pueden editar los comentarios (en flickr, sí es posible), por lo cual hay que copiar y pegar el comentario en un documento nuevo, editarlo, borrar el orginal del blog – acción que queda registrada- y volver a colgar el nuevo. Opciones para mejorar la práctica, existen a montones. Será cuestión de planificar más cuidadosamente teniendo en cuenta los pros y los contras.

Hasta aquí la experimentación en clase.

ComunicArtes

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CFP216-10 Entornos y herramientas digitales para la enseñanza-aprendizaje de ELE

5 May

La creación de este blog se relaciona con el trabajo realizado en el curso 216, online, ofrecido por el Instituto Cervantes. Me inscribí con la intención de explorar las posiblidades y aprender a utilizar herramientas en línea en clase, y para aprender a organizar la información que fui acumulando a través de años de uso de TICs.

Algo logré. Me animé a crear un blog para mis alumnos adolescentes, a abrir una cuenta en flickr para que mis alumnos colaboraran y pudieran practicar comprensión lectora y expresión escrita en un medio del que se sienten parte porque son nativos digitales. Me animé a crear mi propio PLE para tener una idea más clara de mis procesos mentales como usuario (¿usuaria?) de la web.

De ahora en más, cabe contar con este espacio para continuar avanzando en mi tarea docente.

Nos vemos,

ComunicArtes

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